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lunes, 19 de agosto de 2019

HEMOS CONSEGUIDO ALGO MUY GRANDE

HEMOS CONSEGUIDO ALGO MUY GRANDE

-Traedme ese moro ahora.
-Así lo haré si me aguardas.

El día 4 pasado Benalauría se entregó a su fiesta en cuerpo y en alma. No había en esa mañana luminosa y alegre ni un centímetro cuadrado que no estuviese ocupado por una bella andalusí, por un belicoso campesino, por una cristiana o un mudéjar airado. Caballos bien arriados, gallardetes y estandartes, velos, espadas, horquetas, bieldos. Cascos relucientes, cotas, turbantes, banderas, pañerías, y la gente, niños, niñas, mayores con demasiadas canas y otros en trance, gentes de dentro y de fuera, estos ya vestidos y agregados a la celebración, como si fuera suya porque ese fue siempre nuestro deseo y nuestra recomendación: la Fiesta sin límites, para todos, con buena voluntad, con alegría, bajo la acogedora hospitalidad que siempre hemos procurado.

Estamos en la cima, queridos amigos, y eso es bueno, es hermoso y satisfactorio tras lo que ha significado un trabajo bien hecho. Demasiados años ya, y aquí seguimos hasta donde Dios nos dé fuerzas, y en su caso podamos y sepamos transmitirlas a los que vienen detrás. Estamos instalados en un éxito indiscutible, que nos ha llegado a través de un gran esfuerzo colectivo, de una organización que gana en efectivos año tras año, de una técnica que se perfecciona, de un exorno que nos embellece las calles y plazas, de un elenco de actores que nos hacen crecer la emoción, sin que se noten los relevos, porque los nuevos han aprendido, y mucho, de los que se fueron, que siguen ahí. De unos extras disciplinados y siempre dispuestos, siempre, celebración tras celebración, sin fallar nunca aunque las fuerzas faltena veces tras tanto jolgorio.

Hemos conseguido el colorido y la acción, las actitudes y las palabras, la puesta en escena más provechosa y ajustada que en el mundo hubiera, dada la multitud y dados nuestros escasos metros, para que todos puedan estar, sin que falten nadie ni nada, incluso la oración ritual a Dios o a Allah, sin que parezca extraño, pues aquí todo cabe dentro del respeto, de la tolerancia, de la concordia, de la diversión sana y alegre. Y tenemos nuestro nuevo libro, con notas brillantes de expertos estudiosos, incluso con la natural controversia historiográfica que aquí admitimos desde siempre; un libro bello con imágenes de magníficos fotógrafos y un texto limpio y cuidado, en una edición hermosa que nos va a dar más prestigio y nos va a conceder más rigor.

Y todo esto no puede ser casualidad, no. No lo es porque es imposible concitar tanto entusiasmo y tanto esfuerzo si no hay detrás algo muy potente. No lo es porque a buen seguro el trabajo se engarza y se traba en un imaginario colectivo que ha llevado a este pueblo a convertirse en un gran plató donde todos los hombres y las mujeres, sin importar edad o condición, han superado el límite de la realidad para vivir en una ficción que han hecho suya, porque supone la raíz de su propia historia: se han creído a pie juntillas que ellos son los campesinos y sus mujeres, las andalusíes, hermosas y alegres, y los aguerridos moros, en su pueblo, por su pueblo, en un grito que ha de resonar por toda la Serranía: tenemos derecho a sobrevivir, tenemos la necesidad de permanecer en nuestra tierra, tenemos la necesidad de un trabajo útil, digno y provechoso.

Una fiesta como símil de una aspiración vital en una tierra olvidada y escondida, que sin embargo se levanta cada día con la noble aspiración de habitar su hermosa serranía.

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